COSLADA EN CIFRAS

Coslada es un municipio de España ubicado en el Corredor del Henares, al este de la Comunidad de Madrid a la cuál pertenece. Limita con el municipio de San Fernando de Henares y con Madrid.

Su extensión es de 12,1 km² y su población es de 84.533 habitantes (INE 2016). Se encuentra situada a una altitud de 621m. sobre el nivel del mar.

El clima de Coslada es mediterráneo continentalizado y está muy influido por las condiciones urbanas y por su situación dentro de la Meseta Central. Los inviernos son fríos, con temperaturas inferiores a los 6 °C, heladas nocturnas y nevadas ocasionales. Los veranos son calurosos con medias en torno a los 24°C en julio y agosto y con máximas que a veces superan los 36°C. La oscilación diaria es importante en la periferia urbana, pero se ve reducida en el centro de la ciudad por el efecto antrópico. Las precipitaciones anuales son inferiores a 400 mm y se concentran en las estaciones de otoño y primavera, cuando el clima es más agradable, siendo menos frecuentes en invierno.

En Coslada se ubica el Puerto Seco de la Comunidad de Madrid, lo que la convierte en un punto estratégico. La mayoría de las empresas de transporte de mercancías importantes que operan en España tienen sucursal en Coslada. El otro gran activo económico de Coslada es su proximidad con el Aeropuerto Internacional de Barajas.

Uno de los grandes orgullos de Coslada es la cantidad de zonas verdes que posee. Con más de 2.000.000 de m2 de zonas verdes, tiene una envidiable proporción entre extensión/m2 que la convierte en uno de los municipios con más zonas verdes por habitante de toda la Comunidad de Madrid.

HISTORIA

Son escasos los documentos y estudios existentes sobre Coslada. Para acercarnos algo a su historia hay que recurrir al libro titulado “Coslada, su vida e historia”, cuyo autor, don Emilio Martín Encinas, fue Secretario del Ayuntamiento. Más actual es el trabajo del Catedrático de Historia Aurelio García López para el libro “Coslada”, editado en 1998.

Se han encontrado restos arqueológicos prehistóricos en lo que hoy es Coslada, destacando el recientemente destruido yacimiento arqueológico de El Calvario (cuya protección como BIC fue primero aprobada y después retirada).

El origen de Coslada es difícil de determinar y tiene muchas interpretaciones. La más extendida indica que se trata de una fundación romana dado el significado etimológico de Coslada: COS (pedernal) y LATE (abundante, extenso), por la abundancia de piedras en la zona. Su condición de enclave urbano data del siglo sexto, siendo posterior al asentamiento de la corte de Toledo. Desde el año 713, en que las tropas de Tarik llegaron a estas tierras en persecución de los visigodos y judíos que huían tras la toma de Toledo para refugiarse en Alcalá, hasta 1083, en que Alfonso VI las incorpora a la Corona de Castilla, no hemos encontrado noticia alguna sobre el pueblo.

Epoca musulmana

En la época musulmana es cuando Coslada se consolida como centro de producción agrícola, realizándose los primeros regadíos y especializaciones. Ésta es la razón de que en las “Relaciones Topográficas”, de Felipe II, se considere a COSLADA como de fundación árabe, cuando en realidad ya existía con anterioridad como una agrupación de caseríos, dominados a legua y media por un castillo en las cuestas de Ribas, sobre el río Jarama. A nivel de curiosidad, digamos que en dicho castillo se retiró el caballero Gracián Ramíres, tras la toma de Madrid, y desde allí hostigaba a los musulmanes con la intención de hacerles retroceder cuando menos más allá de Atocha, según narra Fray Francisco de Pereda.

Hasta el siglo XVI

Con la toma de la fortaleza musulmana de Alcalá-en Ar, Coslada y las demás tierras de Alcalá son donadas por Alfonso VII a la mitra Toledana, en recompensa por la intervención del arzobispo de Toledo, Don Bernardo, en esa acción guerrera y, en general, por su labor a lo largo de toda la Reconquista. Comienza aquí lo que será una de las constantes de la historia de Coslada: ser siempre una tierra de propiedad de un señor, bien fuera noble o terrateniente que las arrendaba a los agricultores.

Estos campos, agrícolamente pobres, fueron testigos de la huida de Alfonso VIII, tras ser derrotado en la batalla de Alarcos por los almohades que los reconquistaron para el poder musulmán (1195), tras firmarse una tregua entre Alfonso VIII y Almanzur. Definitivamente reconquistadas para la corona cristiana, una de las primeras referencias concretas que existen data del tiempo de Fernando III (1230-1252), en la que se dice que COSLADA pertenece al Sexmo de Vallecas, uno de los tres en que se dividía Madrid, junto a Getafe y Villaverde.

Con la llegada de los Reyes Católicos se funda la llamada Hermandad, especie de milicias destinadas a perseguir y acabar con el bandolerismo que azotaba los caminos y pequeños pueblos como el de Coslada que, cuando Cisneros funda el colegio mayor de San Ildefonso, era poco más que unos caseríos situados a media legua del Jarama.

Los siglos XVI Y XVII

Desde las fechas anteriores no hemos encontrado más noticias hasta 1521, año en que se repartieron quince picas (lanzas) entre sus habitantes como contribución a la lucha comunera contra el emperador Carlos I, lo cual da una idea de la escasa envergadura de la población. Cuando Felipe II, en 1561, instaura la capitalidad en Madrid, imprime un gran impulso a toda la comarca, fomentando las rutas que comunican con ella, que para COSLADA, se centran en el camino Real de Manzanares.

En 1576 COSLADA figuraba como aldea de Madrid en el reino de Castilla, acudiendo para los repartimientos a Madrid de la que distaba dos leguas, y para apelar pleitos a la Chancillería de Valladolid, a 30 leguas. Pertenecía al arzobispado de Toledo y arciprestazgo de Madrid y en su parroquia se veneraba a San Pedro y San Pablo. La iglesia era exenta, y junto a ella se agrupaban algunas casas, unas con techo de paja y otras de tierra cubiertas con madera y encima teja, en las que vivían entonces 30 vecinos o familias, que fueron disminuyendo: “Todos campesinos menos dos, padre e hijo, que presumían de hidalgos, pero sin poder probarlo”.

Coslada no tenía molino propio, debiendo desplazarse al de Torrejoncillo de la Ribera, que era propiedad del Conde de Barajas, al que pertenecían también la ribera, los peces y las anguilas del río.

Tampoco las tierras eran de sus habitantes, sino del noble que las arrendaba, disponiendo que el trigo y cebada producidos se llevase a Sevilla para posteriormente embarcarlo a un navío y hacerlo llegar a las Indias. De allí vendría cargado de riquezas con destino a las arcas nacionales, de las que una pequeña parte redundaría en su beneficio. La paja sobrante iba destinada a Madrid. También tenían un poco de ganadería lanar y algo de caza. La leña, por el contrario, escaseaba, debiendo ir a buscarla al Real de Manzanares, a ocho leguas.

A pesar de todo, conoció un cierto florecimiento económico y demográfico que sería breve, según se deduce de los libros parroquiales, que se conservan desde 1584. Su declive se debe, al igual que el resto de las poblaciones de dicha época, al azote de la peste y otras epidemias, unido a las guerras estériles que se desarrollaron durante todo el siglo XVII.

Se producen asentamientos agrícolas. No así ganaderos, a pesar de que ya la Cañada Real Merina pasaba por Coslada. Y a pesar de una incipiente presencia comercial, sigue siendo un municipio de pocos recursos económicos que no favorecen el crecimiento de la población.

La venta en el puente de Viveros (el actual barrio de la Estación) era camino obligado de Madrid a Toledo, que había sido la capital de España anteriormente, ya es citada en “El Buscón” de Quevedo.

El siglo XVIII

En 1700 ya se sabe que contaba con Ayuntamiento propio, pero no se conserva su archivo. Éste fue incendiado por las tropas austriacas del general Conde Starhemberg cuando huían del ejército franco-español, tras la derrota en la batalla de Villaviciosa (10 de diciembre de 1710). Asimismo, fue quemado y destruido parte del caserío durante esta Guerra de Sucesión. Otros pueblos próximos, como San Cristóbal, a un cuarto de legua, corrieron peor suerte, terminando por despoblarse. Este decrecimiento continuó: en 1785 habitaban en Coslada únicamente 64 personas, formando siete familias (de las 30 que había doscientos años atrás) habiendo nacido tan solo 15 personas y muerto 11 durante ese año y los cuatro anteriores. Su extensión estaba comprendida entre la legua y media de este a oeste y los tres cuarto de norte a sur. El Ayuntamiento estaba compuesto por dos alcaldes ordinarios, uno por el estado noble y otro por el general, un alcalde de campo o de la Hermandad y un procurador común, nombrados estos dos por el corregidor de Madrid a principios de cada año.

Según narra el inquisidor Mauricio Puigmedón y Sánchez, en esa fecha el pueblo es muy pequeño, sin edificios notables ni más interés que una fuente de agua gorda con pila y un pequeño lavadero para uso público a 1.000 varas. Los árboles, fundamentalmente álamos negros y chopos, no sumaban los doscientos.

En esta época los vecinos sin trabajo se dedicaban a sacar piedra, pues en toda la zona, como veíamos, hay una gran cantidad de pedernal, llevándola a Madrid en sus carretas y con recuas. La agricultura, trigo, cebada, centeno y avena, se encontraba muy abandonada, fue poco favorecida por la recién creada Sociedad Económica Matritense, interesada por los problemas del campo y el acontecimiento de obras de riego y de comunicación.

En 1793 Carlos IV le cede a Coslada dos rs. de agua para fuente pública, con obligación de pagar los gastos en razón de los beneficios.

El siglo XIX

A partir de estos años comienza una paulatina recuperación, experimentando tardíamente el avance demográfico general del siglo XVIII. A principios del XIX forma un solo término municipal con San Fernando, que le es agregado alrededor del 1818, pero vuelven a separarse pocos años después.

Así va creciendo llegando a tener 264 habitantes en 1864, agrupados en 66 vecinos o familias, de las que había 52 votantes que elegían a seis concejales.

De cualquier forma, el tamaño de Coslada es aún muy reducido y en 1875 hay apenas una docena de manzanas en torno a una calle principal. Poco más tarde se construye un pequeño paseo con una hermosa arboleda.

Al acabar el siglo XIX (1899) Coslada cuenta con un pequeño edificio para Casa Consistorial y unas modestas escuelas de primera enseñanza. Sus habitantes llegan a sumar trescientos (309 de hecho y 324 de derecho) y de dedican a una atrasada agricultura basada en el trigo, poca cebada y algún garbanzo. La ganadería era básicamente lanar y aún había algo de caza. Su contribución era de 10.000 pesetas (8.685 y además 1.351 pesetas). En su término se hallaba el despoblado de Torrejoncillo o Torrejón de la Ribera, caseríos, prados y una alameda.

Los siglos XX-XXI

La población anterior se mantuvo hasta 1920, año en el que se cifraba en 312 habitantes. A partir de ese momento hasta 1950, fecha en la que se alcanzan 899 habitantes, si bien el pueblo permanecía prácticamente igual que en 1875.

Durante la Segunda República se realizan algunas mejoras urbanísticas (siendo alcaldesa, la única que ha habido en Coslada, la maestra Petra Sánchez). Por su determinación y acertada gestión llega a Coslada el alumbrado eléctrico (1933) y el teléfono (1935). 

Sin embargo, nada que ver con el desarrollo que se va a producir a partir de los años cincuenta y que se acelera a partir de la segunda mitad de la década de los sesenta y de los primeros años setenta, con la puesta en marcha de un plan de urbanismo (uno de los primeros de Madrid), del asentamiento del Polígono Industrial y del importante crecimiento demográfico (en 1950 el censo era de setecientos veintinueve habitantes y en 1970 de trece mil cuatrocientos).

Se continúa el desarrollo de Ciudad 70 y se inicia la construcción de los barrios de Valleaguado, la Espinilla, el Plantío y las Conejeras.

En 1979 se celebran las primeras elecciones municipales democráticas.

Plan General de 1985. Integra los diferentes barrios, crea zonas verdes e infraestructuras. Se construyen diez nuevos colegios públicos, un instituto de enseñanza media, dos guarderías municipales y un centro de formación profesional.

Se edifican los centros culturales de Ciudad San Pablo, la Jaramilla y Margarita Nelken.

En instalaciones deportivas destaca la piscina climatizada de “El Plantío”, el polideportivo descubierto, campos de futbol y baloncesto.

Creación de la Empresa Municipal de la Vivienda y Plan General de Ordenación Urbana de 1996. Aparecen los barrios de la Huerta, la Puerta de Coslada y el Puerto. Creación del Recinto Ferial. Coslada se consolida como “Ciudad de Transporte”.

Coslada se va configurando como una ciudad integrada y moderna, con la mayor densidad de población de nuestro país, con casi 92.000 habitantes y que posee un importante complejo logístico y una notable actividad terciaria.

El siglo XXI trae a Coslada el Metro y el Hospital.

SIMBOLOS: EL ESCUDO HERÁLDICO Y LA BANDERA

El Ayuntamiento de Coslada, a través de una investigación histórica comenzada en 1985 recuperó la bandera y el escudo representativos de la Villa de Coslada que se cree datan del siglo XVI.

El escudo heráldico que representa al municipio fue aprobado por decreto el 17 de julio de 1968 con el siguiente blasón: «En campo de plata un león rampante de gules, encerrado en una corona cívica de sinople frutada de oro. Timbrado de corona real.»

La Bandera de Coslada está representada por dos franjas horizontales de igual tamaño rojo carmesí superior y verde primavera inferior. El rojo simboliza la piedra “cos-“ y la avellana “cosla-“ y su pertenencia a Castilla, el verde refleja el sufijo “–lada” (jara) o Coslada (paso de Ganado). El León rampante del escudo simboliza “fuerza”, “arrojo”, “impulso”, “superación”. El verde la corona de sinope “gloria, convivencia y concordia”, la plata de base “campo rico” y el oro de la corona cívica “logros y consecuciones de los habitantes”.

Bibliografía:

  • Wikipedia
  • Martín Encinas, E. (1982): Coslada, su vida e historia. 360 págs. Coslada (Madrid) ISBN 84-300-8029-5.
  • Ortega Rubio, Juan. (2011): Historia de Madrid y de los Pueblos de su Provincia.
  • Ministerio de Educación, Cultura y Deporte: Catastro del Marqués de Ensenada (1750-1754).
  • Millán, S. (2013): La Leyenda del Taurejoncillo de la Ribera. Amazon

Guía de Coslada