Liquidación por cierre

¿A quién no le vienen a la memoria negocios de toda la vida en Coslada?

Podría hacer mención una variedad de locales variados que teníamos hace no muchos años, una lista extensa que va creciendo poco a poco, conquistada por negocios que no hacen más que repetirse.

Basta pasear por nuestras calles para darnos cuenta como ha ido cambiando el panorama. La situación es problemática, por un lado la preferencia de productos baratos y de baja calidad, deja a los negocios tradicionales muy expuestos.

Por otro lado, tenemos una nueva dinámica de compras por internet, que consiste en abusar de los comerciantes. Es decir, nos acercamos a la zapatería de turno de nuestro barrio, vemos modelos, nos los probamos, molestamos a los/las dependientes/as, y cuando hemos encontrado uno que nos gusta, lo compramos por internet.

Tiendas online y Amazon

Tenemos por un lado, las pequeñas tiendas online que debido a sus menores costes, especialmente de personal, renuncian a parte de sus márgenes, ofreciendonos el mismo producto más barato. Debemos  recordar que hay un sobre coste debido al envío. Con todo esto, al final el mismo producto comprado online nos sale por apenas unos euros menos que en el negocio tradicional, una diferencia muy pequeña que implica riesgos y esperas.

Pero el problema son las grandes tiendas como Amazon, no solamente tienen unos costes operativos más bajos, sino que debido al elevado volumen de mercancía que manejan, obtienen precios mucho mejores de los fabricantes. Además, su posición dominante en el mercado, les abre las puertas a apretar aún más al proveedor, y así conseguir mejores precios. Estos precios, por supuesto alcanzan también a las agencias de transporte, que les harán mejores precios. Esto es algo totalmente comprensible en un mundo global, y con economías de escala.

Las directivas europeas permiten que compañías como Amazon, eBay, Google ó Apple, tributen sus impuestos en la CE (típicamente en Irlanda), con condiciones ventajosas sobre España. Es decir, estas empresas, pagan menos impuestos que la zapatería de al lado de casa, y es en cierta forma, competencia desleal.

Todos somos culpables

Estamos en una situación en la que todos somos culpables:

  • Preferimos artículos basura, y no valoramos la calidad. Así que compramos a bajo precio en grandes superficies y bazares varios.
  • No valoramos el valor añadido que ofrece la tienda. Ciertamente, muchas veces los dependientes son absolutamente ineptos, pero en muchos otros, nos aconsejan, y nos dejan ver y probar el amplio muestrario, para al final acabar comprando el artículo online.
  • La tienda tiene márgenes excesivos. Sencillamente no son viables a día de hoy. Los comerciantes aducen que de otro modo, no pueden cubrir gastos. Tal vez es que esos gastos sean desproporcionados, y lo que deba hacerse sea fijar precios de alquileres, impuestos, electricidad, … A lo mejor, reinventarse y adaptárse a los nuevos tiempos es una salida viable a esta situación. 
  • Políticas obsoletas, que permiten, al menos parcialmente, tributar en una país comunitario distinto a donde se hace el negocio.

 

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