La acumulación de toallitas junto a la orilla del Río Jarama, en San Fernando, es preocupante. Y es que pertenecen ya al paisaje de la zona e incluso cuelgan de las ramas de los árboles. La imagen es repugnante. Los vecinos aseguran que llegan de la depuradora de Coslada.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de San Fernando alega que ya ha mantenido varias reuniones con el Canal de Isabel II puesto que la depuradora es competencia suya, para tratar tanto estos problemas como los acústicos.

Por su parte, el Ayuntamiento de Coslada alega que no ha recibido ninguna queja al respecto.

Las enemigas de la red de alcantarillado

Aunque en su etiquetado se califican como “biodegradables” y aptas para eliminarse por el váter, las fibras plásticas de las que están compuestas las toallitas húmedas tardan más tiempo en descomponerse por completo (un periodo que puede llevar meses y hasta años) que en su viaje de las aguas residuales desde la vivienda hasta la depuradora (estimado entre 6 y 8 horas).

El principal inconveniente es que estos productos causan problemas en las redes interiores de las viviendas, los colectores y redes de drenaje urbano porque se van pegando a las paredes y acaban acumulándose. Cuando llegan a la depuradora, las toallitas pueden provocar atascos en los motores y los sistemas de retirada en caso de avalancha, obligando a la instalación a parar su actividad.